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Las horas pantalla y el manejo de límites. ¿Qué hago…le quito el teléfono?

Dr. Roberto Rodríguez B., Ph.D.

Especialista en Psicología Educativa

rrodriguezb0951@gmail.com

 

 

 Hace más de 12 años, escribí sobre los distractores electrónicos. En un tiempo en que no estaba el smartphone ni la tablet, como los conocemos ahora, aunque sí los aparatos de videojuegos; y se podía chatear con mensajes de texto solamente; y por supuesto estaba el televisor.

 Recordemos lo básico: el problema no está en los aparatos; está en el manejo del tiempo que hace nuestro hijo o nuestra hija de esa tecnología; está en su actitud con respecto al uso de su tiempo y a los contenidos que consulta. No nos enojemos contra los aparatos; son solo un conjunto de piezas y cables electrónicos.

 Mi recomendación es no quitarles por largo tiempo el acceso a esos aparatos. Limite el tiempo que su hijo o su hija dedica a “horas pantalla” y los contenidos que visita.

Mis razones: esos aparatos tienen un uso educativo importante para el niño, la niña y los jóvenes. Sirven para estimular el desarrollo de habilidades importantes para el aprendizaje, como la coordinación viso-motriz, las habilidades visuales y auditivas, también. Por otro lado, dependiendo del contenido que visitan, puede estimular diferentes tipos de pensamiento, incluyendo la creatividad, les permite investigar distintos temas relacionados con tareas y trabajos escolares y aprenden otros idiomas. En fin, hay una gran variedad de beneficios educativos.

Además, esos aparatos permiten la comunicación con profesores y con compañeros, con respecto a tareas y trabajos que deben hacer, en grupo. El problema es cuando se atienen y no copian o no trabajan en clase, porque saben que algún compañero o compañera les manda una foto de los apuntes. Entonces hay que pensar que, si bien tienen un uso educativo, tampoco debemos permitir los excesos.

Si se los quitamos permanentemente, se pierden la oportunidad de aprender a ser responsables con el uso de su tiempo, de aprender a posponer la gratificación (usarlo después de cumplir con sus deberes), de aprender a que no puede tener todo cuando lo quiere; en otras palabras, nunca aprenderá cuál es el problema y no madurará. Además, es mentira que

que los quitamos permanentemente; nos cuesta, como padres y madres de familia, mantenernos y más bien, muchas veces, terminamos cediendo y les regresamos el teléfono o la tablet.

Además, al estar metidos en la "tecnología" se pierden tiempo de socialización, con sus adultos importantes en familia, con sus hermanos, con amigos; se pierden la actividad motriz gruesa por los juegos y lo que estos ofrecen: desarrollo motriz y social, competencia, cooperación. Es cierto que los medios electrónicos presentan una oportunidad de socializar, pero no podemos olvidar las bondades de la socialización “en vivo”.

Hay que tomar en cuenta que, entre más pequeños, más difícil les es manejar su tiempo, tener el autocontrol de posponer su uso para dedicarse a estudiar o hacer tareas.

Además, tome en cuenta que si el niño, la niña o el joven tiene Déficit Atencional, estará impulsado a pasar más tiempo de pantalla, por su necesidad de estímulos: animación, color, sonido.

Entonces, haga un esfuerzo por controlar las horas pantalla: a) calidad (qué tipo de juegos, contenidos); b) cantidad (de tiempo); cuándo (antes de tareas?, a la hora de comida?); dónde (casa de amiguito sin supervisión?); Socialización (tiempo de juego).

Los padres también debemos preocuparnos por cómo estamos haciendo las cosas, nosotros mismos, porque, como en otras cosas, poner límites a los hijos, empieza con ponernos límites nosotros mismos y dar el ejemplo.

 

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